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El Escaparate.

Cuatro pasos y ninguna sorpresa

La parte que más miedo da de encargar una web no es el diseño: es no saber cuánto va a costar al final ni cuándo va a estar. Por eso el precio se cierra antes de empezar y ves la web montada antes de pagar el resto.

Hablamos media hora

Por teléfono, por vídeo o en persona si estamos cerca. No hace falta que traigas nada preparado: me cuentas qué vendes, a quién y qué te gustaría que pasara cuando alguien entre en la web. Yo pregunto lo justo para saber qué formato te hace falta y cuál te sobra.

De esa media hora sale un presupuesto por escrito con el precio cerrado, lo que incluye, lo que no y la fecha de entrega. Si te parece caro, me lo dices y te digo qué se puede quitar.

Gratis · sin compromiso · en 48 horas tienes el presupuesto

Te enseño la fachada

En vez de mandarte una imagen bonita de cómo quedaría, monto la portada de verdad, funcionando, con tus textos y tus fotos. Te paso una dirección privada y la abres en tu móvil, que es donde la va a ver tu cliente.

Es el momento de cambiar de rumbo. Caben dos rondas de cambios de dirección sin coste, porque aquí cambiar sale barato y cuando está todo montado, no.

Primera semana · dos rondas de cambios incluidas

Se levanta entera

El resto de páginas, los textos ordenados, las fotos preparadas para que no pesen, el móvil revisado pantalla por pantalla y las cosas aburridas que nadie ve: velocidad, buscadores, textos alternativos, formularios que avisan de verdad.

Vas viendo el avance en la misma dirección privada, así que no hay sorpresa final. Si algo no te encaja, se dice sobre la marcha.

Dos o tres semanas según el formato

Abres y te quedas con la llave

Se publica en tu dominio, en tu cuenta de hosting y a tu nombre. Sin cuotas obligatorias y sin quedarme el acceso.

Durante el mes siguiente me escribes por lo que sea sin mirar el reloj.

El día de la entrega · un mes de ajustes incluido

Qué necesito de ti

Poco, y nada técnico. La parte que solo puedes hacer tú es contarme cómo le explicas tu trabajo a un cliente cuando lo tienes delante.

  • Un rato de conversación, y luego audios de WhatsApp cuando se te ocurra algo.
  • Las fotos que tengas, aunque estén hechas con el móvil. Ya te diré cuáles sirven.
  • Logo y colores si los tienes. Si no, se resuelve.
  • Alguien que conteste: una persona que decida, no un comité.

Qué no hago

Decirlo por delante ahorra disgustos a los dos.

  • Campañas de publicidad ni gestión de redes sociales.
  • Prometer que saldrás el primero en Google. Dejo la web preparada; el resto depende de tu sector y del tiempo.
  • Trabajar sin presupuesto firmado, ni «vamos viendo».

Lo que sostiene el plazo

Tres compromisos que van en el presupuesto por escrito, no de palabra.

Precio
Cerrado antes de empezar
Solo cambia si tú añades algo que no estaba, y entonces se presupuesta aparte antes de tocarlo.
Pago
Mitad y mitad
La mitad al aceptar y la otra al publicar. En encargos largos, en tres veces.
Propiedad
Tuya, entera
Dominio, hosting, código y contenidos a tu nombre. Si mañana quieres irte con otro, te vas con todo.

Empezamos por la media hora

No compromete a nada y sales sabiendo qué necesitas, aunque al final no lo hagamos juntos.